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LOS HOMBRES SABIOS
Se reunió a las afueras de la
ciudad al grupo más importante de los hombres sabios y éstos eran sabios
de verdad, porque habían dedicado su vida a contemplar, admirar y
valorar la armonía de este mundo.
Y la razón de la reunión es
que en los últimos cien años, se había acelerado la destrucción de la
naturaleza, y querían hacer un monumento para que todo aquel que lo
viese pudiese conmoverse y ser parte de esta preocupación.
Había que decirles a todos,
que es necesario cuidar la tierra y la naturaleza. Y no basta solo con
comentar sino es necesario actuar, se tenía que demostrar que había un
sentimiento, un compromiso, una entrega a fin que halla un cambio. Pues
los hombres sabios reconocían que cada vez aumentaba el daño, el
maltrato, la extinción y la basura.
Y mañana más tarde ¿qué
tendríamos como planeta, qué tendríamos como hogar?
Entonces, los hombres sabios
decidieron hacer un concurso a través del cual se pudiese motivar a
jóvenes y adultos, a vivir en un mundo de paz y armonía con la
naturaleza. Así, se acordó que aquel que cumpliese con el requerimiento
sería reconocido como un sabio comprometido con la vida real.
Sucedió que muchos se
presentaron e hicieron grandes discursos, pues ellos querían ser
reconocidos como una autoridad; parece ser que el nombre sabio les
cautiva más que el proyecto en sí, de manera que muchos trajeron
esculturas, versos, poesías, todos estaban comprometidos de alguna
manera, pero siempre brillaba en algunos el deseo vanidoso de ser
elegido como el mejor.
Y por supuesto, siendo un
concurso bastante humano algunos recomendados estaban casi con cetro y
corona, muchos vinieron con medallas, a caballos, con bandas
musicales, al punto que se perdía un tanto el espíritu. Pues aunque
era un campo muy grande, habían papeles, botellas, bolsas, periódicos,
desechos de comida, vehículos, podríamos decir que un 30% era un gran
desastre.
Además de esto, se formaron grupos de protesta y otros que
protestaban en contra del grupo.
En fin , la convención duró
tres días y el daño que se produjo no se recupera ni en treinta, y se
fueron revisando todas las exposiciones, los comentarios, y la verdad
eran muy buenos pero muchas personas no eran consecuentes. Pues había
uno que habló muy lindo, pero fue vestido de cuero. Y además dijo:
"Amemos a los animales."
Fue un comité de damas muy
finas, muy elegantes que prometían ayudar con millones, pero éstas
estaban vestidas con abrigos de piel; luego llegaron mineros,
constructores, taladores de árboles con la idea de colaborar con dinero
pero que les hagan un pequeño reconocimiento. De verdad no había a quién
escoger pero los organizadores para poder solucionar este problema
dijeron que había un empate y para superar este empate inscribirían a
una persona más, alguien que no fuese recomendado por nadie, alguien que
no tuviera millones, y entonces se buscó y se encontró a una persona.
Había dos expositores muy ricos, muy recomendados y tenían su público .
Entonces le hicieron la
pregunta a uno de los recomendados.
"¿Qué siente usted cuando
se encuentra con este daño tan terrible a nuestra naturaleza?"
Y el hombre contestó: " Nuestra corporación aportará millones para la investigación de la
reforestación y el estudio de todas las maderas preciosas y especies,
a fin de establecer un mecanismo autosustentable que asegure a estas
especies, un habitat, reservas zoológicos, investigación científica y
desarrollo."
Tuvó sus aplausos.
Se presentó otro muy
filosofo, muy entusiasta y dijo:
" Lo primero que tenemos que hacer es que el hombre no se junte con la
naturaleza, así que vamos hacer un gran cerco, vamos a poner un
ejército para que cuide la zona, y aquel que bote un papel, ensucie,
multa y cárcel."
Y además dijo:
" Si no somos
radicales nos quedaremos sin planeta."
Tuvo su público.Le toco el turno al tercero y
como ya había pasado un tiempo le rehicieron la pregunta, pero siendo que
éste personaje no era importante simplemente le preguntaron: "¿Qué siente
usted?"
Y él contestó:
"
Yo siento a la
naturaleza y a los que habitan en ella, como a mi padre, mi madre, mis
hermanos, es más yo siento a la naturaleza como mi corazón, mis manos, mis
ojos, mis pies. En las montañas veo a mis abuelos y veo mis anhelos que
algún día alcanzare por fe a la vida; y en los ríos yo veo la sed saciada
de los hombres, las mujeres y los niños, veo la pureza, veo la gentileza
de mi madre dándome de lactar, en la tierra veo mi hogar, veo el vientre
de mi madre, a los niños nacer, veo la vida florecer"
Él
no había terminado de hablar.
Y lo
interrumpieron, porque su discurso era muy diferente a los otros y lo
apuraron aún hasta lo maltrataron, y le dijeron:
" Concrete, díganos algo para
terminar."
Y le volvieron a preguntar:
" ¿Qué es lo que usted siente?"
Y
él contestó:
" Cuando yo veo a mi madre sufrir y a sus hijos morir
yo siento tristeza, tristeza profunda, como una raíz que se seca, y lloro
cuando veo un árbol cortado, cuantos años desperdiciados. Si quieren que
resuma mi sentir, pues les diré:
Yo siento una lágrima en lo
más profundo de mi ser."
Después de decir esto, inmediatamente el
público se dividió, los intereses creados, los laboratorios no
comprendían, pero la gente más sencilla lo aplaudió y lo aplaudió.
Y tanto
así que terminó el empate y se eligió un monumento y en él se veía a un
hombre elevando al cielo una flor seca y marchita, y a su alrededor
árboles caídos y animales muertos, y en el rostro de aquel hombre
muchas lágrimas. Además se había
puesto una inscripción: “Jamás lleguemos al extremo de tener que llorar
por lo que se ha perdido y por lo que nunca jamás regresara”
Más al lado de este monumento
se sembró lo que seria un bosque y también había una inscripción la
cual decía: “Bienvenido eres hombre, porque tú también eres uno con la
naturaleza. Vivamos en armonía y en paz, sirvámonos los unos a los otros,
porque eso es el camino de la eternidad”.
Y así pues se encontró la gran
verdad y se reconoció en este hombre sencillo una gran autoridad y
sabiduría.
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